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viernes, 27 de noviembre de 2009

El cambio climático dejará sin comer a 25 millones de niños

Unos 25 millones de niños padecerán hambre en las próximas cuatro décadas por la escasez de alimentos que causará el aumento de las temperaturas, advirtió en la reunión de cambio climático de la ONU en Bangkok el Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias.

"Este drama puede evitarse con una inversión de aproximadamente 6.140 millones de euros anuales para aumentar la productividad agrícola y ayudar a los granjeros a afrontar los efectos del calentamiento global", ha afirmado Gerald Nelson, uno de los autores del informe del IFPRI.

"Mejores carreteras, sistemas de riego, acceso a agua potable y escolarización para chicas son esenciales", ha agregado Nelson, en el marco de la conferencia sobre cambio climático que se celebra en Bangkok para preparar la cumbre de Copenhague en diciembre.

El estudio sostiene que los habitantes en los países en desarrollo tendrán acceso a 2.410 calorías diarias en 2050, 286 calorías menos que en 2000; en África será de 392 menos; y en los países industrializados de 250 por debajo.

El año pasado, el aumento del precio de los alimentos básicos ante las noticias de escasez de producción provocó revueltas populares en varias partes del mundo, desde Egipto hasta Tailandia, y decidió a la ONU a celebrar una reunión urgente.

Los líderes del G-20 acordaron la semana pasada en Pittsburgh (Estados Unidos) donar 1.400 millones de euros para combatir el hambre, mientras que la ONU anunció una cumbre sobre el problema en noviembre.

El secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, presionó el pasado fin de semana al Banco Mundial y a otras instituciones multilaterales para que aumenten sus contribuciones al tercer mundo, en un momento en que "aún más personas no tienen acceso a alimentos porque los precios son increíblemente altos a causa de la crisis económica o la falta de lluvias".

Nelson opina que las crisis alimentarias del año pasado, cuando las informaciones de escasez de alimentos básicos desataron protestas en numerosos países pobres y emergentes, fue una llamada de atención.

Etiopía, Kenia, Somalia y Uganda sufren un aumento desmesurado de los precios de los alimentos a causa de malas cosechas y sequías, porque hay zonas del planeta que muestran signos de vulnerabilidad al cambio climático y están cambiando sus ciclos de lluvias, según el IFPRI.

"La población de la Tierra será un 50% mayor que la actual en 2050 (...) los desafíos serán enormes aun sin cambio climático", ha añadido el investigador.

Para Lester Brown, fundador del Earth Policy Institute, la alimentación también es el asunto más preocupante del cambio climático y ha señalado que Asia se encuentra en el epicentro de la crisis.

Por un lado, unos 2.500 millones de personas o cerca de la mitad de la población económicamente activa en los países ricos dependían de la agricultura para su sustento, según datos correspondientes a 2005.

Y por el otro, el 75% de los pobres de todo el mundo reside en las áreas rurales, las más vulnerables a las alteraciones climáticas. "Si continuamos haciendo las cosas como lo hemos hecho hasta ahora, estaremos garantizando con toda seguridad consecuencias desastrosas", ha advertido Nelson.

Unos 4.000 delegados de 179 países participan en la conferencia de Bangkok, que comenzó el lunes pasado y que concluirá el 9 de octubre. Los logros y obstáculos de Bangkok pasarán a la reunión que se celebrará en Barcelona en noviembre, para que ultimen y cierren la agenda de la Cumbre del Cambio Climático de Copenhague.

El Este de África sufre la mayor sequía en décadas

África del Este sufre la mayor sequía en décadas. Más de 23 millones de personas en siete países pueden perderlo todo. Todos los expertos señalan al mismo culpable: la tala de árboles indiscriminada que en apenas 15 años ha mermado el bosque de Mau (Kenia), en África oriental.

El asentamiento ilegal de más de 20.000 familias desde los años 90, y la consecuente tala de árboles y uso de la tierra para agricultura, está provocando un verdadero "desastre ecológico", según los expertos. En apenas dos décadas, un cuarto de la reserva de Mau –unas 100.000 hectáreas- han sido despobladas de árboles e "invadidas" por asentamientos.

Ante la alarma por la falta de lluvias actual -que ha obligado a restricciones de agua y electricidad nunca vistas en toda la región-, el Gobierno ha lanzado una campaña para realojar a los ocupantes de la reserva natural. De momento, los esfuerzos han caído en saco roto. Los habitantes de Mau se niegan a abandonar la tierra que dicen les fue entregada en el pasado.

Y es que muchos en África no entienden por qué culpan a la tala de árboles de la falta de agua y, en consecuencia, de la ausencia de alimentos y del fallecimiento de ganado. Pero lo cierto es que los expertos coinciden en señalar que la tala de árboles ha acabado con el "mecanismo natural" que mantiene el ecosistema vivo.

Según un informe de Naciones Unidas, la importancia del bosque Mau para Kenia, Tanzania, Somalia, Uganda, Sudán, Yibuti e incluso Egipto consiste en la "regulación natural que el ecosistema hace de los flujos de los ríos, lo que evita inundaciones, falta de agua y reduce la erosión del suelo".

"Llueve mucho en Kenia, pero solo en la estación de lluvias. Luego vienen cuatro meses en los que no cae ni una gota", explica Christian Lambrechts, de la oficina del Programa de Medio Ambiente de la ONU (UNEP), en Nairobi. "Es fundamental tener una zona tapón, un sistema que permita dosificar el agua y que la suelte gradualmente a los ríos durante la época seca. Esa zona tapón es el bosque de Mau", concluye el experto, quien advierte de que "si se elimina este ecosistema, se reduce la humedad en la reserva, lo que se traduce en ausencia de agua durante la época seca".

martes, 29 de septiembre de 2009

En guardia contra el cambio climático

El cambio climático es una de las amenazas más grandes que enfrenta el mundo en los próximos años, según advierten los expertos. Es por eso que el tema concentró la atención de los principales líderes mundiales durante la reciente cumbre de Naciones Unidas, en especial de las grandes potencias.

Pero más allá de los acuerdos internacionales, que buscan reducir las causas del problema, algunos países han comenzado a diseñar su propia estrategia de defensa contra los efectos climáticos generados por el fenómeno.
Hace poco, Brasil anunció que trabaja para establecer una red de estaciones meteorológicas en el Cono Sur con el fin de obtener información útil para prevenir y mitigar los estragos causados por el clima extremo en la región.

El director del Servicio de Meteorología brasileño, Antonio Divino Moura, señaló que el país ya ha instalado 460 estaciones en su territorio con este fin y prevé construir otras 40.

El funcionario dijo que Brasil ha acordado con Paraguay la instalación en esa nación de cinco estaciones meteorológicas antes de fin de año y busca avanzar con acuerdos similares con Argentina y Uruguay.

"La meteorología no se hace sola. Cuanta más cooperación mejor. Los fenómenos que nos afectan en Brasil son generados en otros países. Si mejoramos la red de observación y tenemos datos de calidad, podremos tener información valiosa para todos", explicó Divino Moura.

Planean poner a disposición de los gobiernos regionales la información que recojan vía satélite.
Los datos que recolectan las estaciones meteorológicas -que utilizan tecnología de Finlandia- son enviados a un satélite que, a su vez, reenvía la información en cuestión de segundos.

La idea del gobierno brasileño es que esta información sea accesible a todo el mundo de forma gratuita a través de internet.

"Al obtener la información al instante podremos alertar a los servicios de Defensa Civil de los países implicados, lo que ayudará a mitigar los efectos perversos de un fenómeno extremo", explicó el jefe de meteorología brasileño.

Para Divino Moura se trata de tener "mecanismos de adaptación" para hacer frente a estos fenómenos que "van a multiplicarse" con el paso del tiempo.

Es por eso que Brasil ha invertido US$30 millones en este proyecto, que eventualmente planea extender a sus vecinos norteños Surinam, Guayana y Guayana Francesa.

Para Jorge Cappato, director de la ONG ambientalista Proteger, es importante que los países aprendan a adaptarse a los fenómenos climatológicos, que cada vez serán más frecuentes e inevitables.

Sin embargo, el experto dijo que la inversión en tecnología que ayude a anticipar desastres climáticos debe ser acompañada por políticas de prevención -que fomenten un uso más racional de la energía- y de mitigación -que garanticen el cuidado del ecosistema.

Además, Cappato señaló que para evitar las pérdidas que generan los eventos meteorológicos imprevistos no es solamente necesario contar con los datos del clima, sino que debe establecerse un plan de emergencia.

"De nada sirve la información sobre lo que vendrá si las autoridades y los pobladores de las zonas más afectadas no están coordinados y no saben cómo actuar", señaló.

Por eso, para el especialista, una de las principales herramientas de defensa contra los efectos del cambio climático es la educación.

"La situación del planeta ha cambiado muy rápidamente en los últimos 20 años así que es importante que todo el mundo actualice sus conocimientos, en especial quienes construyen las infraestructuras que deben hacer frente a los futuros fenómenos climáticos", dijo.

lunes, 28 de septiembre de 2009

La temperatura puede subir 4ºC más

La temperatura global podría subir 4ºC para mediados de la década del 2050 si no se frena el crecimiento de las emisiones de gases con efecto invernadero. Ésta es la conclusión de un estudio del Centro Hadley, uno de los institutos del Reino Unido que evalúa el progreso del cambio climático.

El informe, basado en información generada por computadoras capaces de producir algunos de los escenarios más creíbles por causa del calentamiento global, indica que estos devastadores cambios pueden ocurrir mucho antes de lo pensado.

De este modo, cuestiona la idea de que el aumento marcado de la temperatura es un problema que sólo deberán enfrentar las futuras generaciones.

Un incremento de 4ºC para mediados de los '50 generará aumentos de 10ºC o más en algunas regiones del mundo como el Ártico o África.

Asimismo, puede significar una severa disminución de las lluvias en algunas áreas, inundaciones en otras y la desaparición de más de la mitad de las especies de plantas y animales.

Una de las razones de esta aceleración del calentamiento global es la nueva evidencia hallada por los científicos sobre el impacto de los ciclos de carbono.

Por ejemplo, si ciertas zonas de la selva amazónica desaparecen como consecuencia de una sequía, quedarán al descubierto mayores extensiones de suelo, que liberarían carbono de la materia orgánica previamente cubierta.

Así, se amplifica la cantidad de dióxido de carbono que va a parar a la atmósfera y por lo tanto aumenta el calentamiento global.

Sin embargo, los expertos que elaboraron el estudio enfatizaron que este escenario catastrófico puede evitarse si se recortan rápidamente las emisiones de gases con efecto invernadero

jueves, 17 de septiembre de 2009

El cambio climático reduce la refrigeración de los bosques

El aumento global de las temperaturas lleva a que los bosques pierdan su efecto refrigerador, según demostraron científicos del Centro de Investigación de Jülich (Alemania) mediante experimentos de laboratorio. Cuando aumenta la temperatura, se forman menos nubes.


Además, el Sol puede llegar sin obstáculos al suelo, por lo que se pierde el carácter refrigerador de los árboles.

En los experimentos químicos, realizados en un laboratorio con distintas especies de arbóreas, los científicos encabezados por Astrid Kiendler-Scharr demostraron que en el proceso de enfriamiento entran en juego dos clases distintas de moléculas volátiles: los monoterpenos y los isoprenos.

Ambos tipos impulsan la condensación del vapor de agua, y por tanto, la formación de nubes. Sin embargo, a pesar de aumentar su concentración al aumentar la temperatura, la interacción entre los dos es la que lleva a que se formen menos nubes.

Esto se debe a que los isoprenos absorben los radicales libres del aire, sin los cuales los monoterpenos no pueden generar los compuestos orgánicos volátiles necesarios para la condensación de agua de vapor, y por tanto, para el proceso de formación de nubes.

Los expertos de Jülich han calculado que de aquí al año 2100 la producción de elementos volátiles podría reducirse en un veinte por ciento, lo que reduciría en un doce por ciento la capacidad de refrigeración de las nubes.

Los resultados del estudio se publican en el próximo número de la revista 'Nature'.

El cambio climático provocará una catástrofe sanitaria si no se reducen las emisiones

La Humanidad afronta una "catástrofe sanitaria global" si los mandatarios mundiales no acuerdan "una reducción drástica de las emisiones" de dióxido de carbono (CO2) en la Cumbre del Clima de Copenhague que se celebrará en el mes de diciembre, aseguraron dos reconocidas revistas.


Así lo afirman conjuntamente las revistas médicas The Lancet y British Medical Journal, que señalan que "un resultado exitoso de la conferencia de la ONU sobre el cambio climático es vital para nuestro futuro como especie y para nuestra civilización".

El ex diplomático Michael Jay y el científico Michael Marmot firman el artículo, en el que subrayan que hay una clara evidencia científica de que la temperatura global del planeta ha ascendido y de que la actividad humana es la causa principal.

"También hay un amplio consenso acerca de que en 2050 el mundo tiene que haber reducido las emisiones de CO2 hasta al menos el 50% de los niveles de 1990 para tener una oportunidad del 50% de prevenir que las temperaturas excedan los niveles pre-industriales en más de 2 grados centígrados", explican.

Este punto, recuerdan Jay y Marmot, marca el límite a partir del cual habría "un cambio climático irreversible y catastrófico".

Las "necesarias medidas" que tienen que acordar los Gobiernos en la cumbre de la capital danesa "deben ser vistas como una oportunidad y no como algo costoso", se afirma en el artículo, en el que se defiende también que hay una serie de cambios que serían imprescindibles, incluso en ausencia de un cambio climático.